DOMINGO 4° TIEMPO ORDINARIO

 

Enseñaba con autoridad

Llegan a Cafarnaún. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios. Jesús, entonces, le conminó diciendo: Cállate y sal de él. Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: ¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen. Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea. (Marcos 1,21-28)

 

Referencias bíblicas

 – Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco. (Marcos 1,9)

– Regresaron los setenta y dos, y dijeron alegres: Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. Él les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren, les he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo poder del enemigo, y nada les podrá hacer daño; pero no se alegren de que los espíritus se les sometan; alégrense de que sus nombres estén escritos en los cielos. (Lucas 10,17-19)

– Y yo cuando sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí. (Juan 12,32)

– Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte. (Apocalipsis 12,10-11)

– Y sucedió que cuando acabó Jesús estos discursos, la gente se asombraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas. (Mateo 7,28)

– Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran. (Marcos 3,11-12)

– Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. (Mateo 10,1)

– Al llegar a la otra orilla, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros tan furiosos, que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: ¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo? Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: Si nos echas, mándanos a la piara de puercos. Él les dijo: Vayan. Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y le rogaron que se retirase de su territorio. (Mateo 8,28-34)

 

Comentario

El relato del evangelio de Marcos se ubicaba en el pueblo de Cafarnaún, en la ribera poniente del mar de Galilea. Era un sábado y la comunidad se encontraba reunida en la sinagoga del lugar para la ceremonia ritual. La enseñanza que ofreció Jesús despertó la admiración de la gente, que muy pronto empezó a hacer incómodas comparaciones con los líderes religiosos judíos. Este hecho le traería a Jesús muchos problemas con ellos, porque, al sentirse amenazados en su fama e influencia, decidirían eliminarlo y darle muerte. Jesús proclamaba la buena noticia del reino de Dios y lo hacía con autoridad, es decir, él hablaba con convicción y desde lo más profundo de su experiencia religiosa personal; por este motivo, su testimonio era creíble y aceptado por el pueblo. Según el evangelio de Marcos, las actuaciones de Jesús se caracterizaban por una estrecha relación entre el mensaje anunciado y su acción concreta. El anuncio trataba sobre la intervención salvadora de Dios en la historia y su acción concreta era un servicio a favor de las personas que estaban experimentando alguna necesidad física o espiritual. La liberación del mal, en cualquiera de sus formas, formaba parte integrante del mensaje salvador de Jesús y esa acción compasiva y misericordiosa era un anticipo de la nueva vida que quería Dios para todos los hombres.

Es en este contexto, que hizo su aparición en la sinagoga de Cafarnaún un hombre que tenía un espíritu inmundo y que enfrentó provocativamente y a gritos a Jesús. ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios. Jesús lo hizo callar y le ordenó salir de esa persona: Cállate y sal de él. Esto sucedió realmente, después de una violenta conmoción del poseído. Todos quedaron muy sorprendidos y se preguntaban: ¿quién es este Jesús de Nazaret? La capacidad de Jesús para controlar los espíritus malos era una muestra de que él había sido realmente enviado por Dios y que el plan de Dios para superar el mal en todas sus formas estaba empezando a implementarse en medio de los hombres. Así como había un proyecto de Dios de amor y vida que favorecía a las personas y que estaba al servicio de ellas, la experiencia diaria demostraba que existía un anti proyecto diametralmente opuesto, que producía mucho sufrimiento y dolor, tanto en el cuerpo como en el espíritu de las personas. Esto último no podía tener su origen en un Dios bueno, por lo cual fue atribuido a las fuerzas maléficas del mismo demonio. El mensaje del autor de este relato de la curación de un endemoniado resultaba muy claro. El reconocimiento de Jesús de Nazaret y la adhesión a él, podían significar un cambio radical en la vida de las personas, pues les permitiría descubrir el plan de salvación de Dios para todos, ingresar a una nueva dimensión de la existencia y participar plenamente de la vida del mismo Dios.

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