Espiritualidad de JUPIC

Dimensiones Caracteristicas


La espiritualidad del apostolado de Justicia y Paz
La espiritualidad del apostolado de JPIC se inserta en la espiritualidad cristiana. Se expresa a través de nuestras palabras y nuestras acciones cuando trabajamos por la justicia y la paz en nuestra comunidad, nuestro país y nuestro mundo.
Hay cuatro palabras clave que identifican los aspectos esenciales de la espiritualidad de justicia y paz:


1. Fe
Somos creyentes en Jesucristo, el Hijo de Dios que caminó entre nosotros para asegurar que todas las personas tengan vida y la vivan en plenitud. Abrazamos e intentamos vivir los valores y las actitudes de Jesús. Cuando trabajamos por la justicia y la paz, y vivimos nuestra fe en Dios y en Jesús en el Espíritu Santo, tenemos la espiritualidad de JPIC.


2. Relaciones
Vivimos nuestra fe a través de lo que decimos y hacemos, especialmente en el modo como tratamos a los demás y nos relacionamos con ellos. Relaciones buenas, limpias, honestas y respetuosas son justas y traen paz. Relaciones destructivas, explotadoras, dañinas e irrespetuosas son injustas e impiden la paz. Nuestro modo de relacionarnos puede convertirse en expresión de nuestra espiritualidad de JPIC.


3. Profecía
Vivimos nuestra fe a través del papel que desempeñamos en la sociedad. Siguiendo la tradición de los profetas del Antiguo Testamento, ejercitamos una función profética cuando nos identificamos con las personas que reciben un trato injusto y hablamos y actuamos contra esta injusticia. Desafiamos la injusticia en la sociedad, promovemos la justicia en la sociedad y trabajamos por traer paz a la sociedad. El testimonio profético es un elemento enormemente importante en nuestra espiritualidad de JPIC.


4. El Espíritu Santo
El Espíritu Santo nos ayuda a vivir nuestra fe y expresar nuestra espiritualidad de JPIC. Es el Espíritu el que nos capacita, nos fortalece y nos da sabiduría y valor para actuar con justicia en la promoción de la paz. El Espíritu es el único que nos da fuerza y amor para continuar nuestro trabajo, incluso a través de obstáculos y dificultades.
Un camino para entender la espiritualidad de JPIC:
“La espiritualidad de Justicia y Paz es un estilo de vida modelado según el ejemplo de Jesús, y enraizado en las Escrituras y en la Doctrina Social de la Iglesia, cuyo objetivo es la transformación de la sociedad, hecha vida por cristianos comprometidos.” (Peter Henriot S.i)

Este modo de entender la espiritualidad de JPIC contiene cuatro pasos importantes:

1. Es un modo de vida.
2. Se modela siguiendo el ejemplo de Jesús, y enraíza en las Escrituras y en la Doctrina Social de la Iglesia.
3. Su objetivo es transformar la sociedad.
4. Es llevado a cabo por cristianos comprometidos.

Cuando empezamos a entender cada uno de estos pasos, empezamos a comprender la espiritualidad de JPIC. Veamos cada uno de ellos detalladamente.
1. La espiritualidad de JPIC es un modo de vida.

Si creemos en Dios y en Jesús, en el Espíritu Santo, y queremos vivir nuestra fe en Dios, trabajar por la justicia y la paz será parte de nuestra vida. El trabajo por la justicia y la paz no es opcional si queremos vivir nuestra fe, es sencillamente parte de nuestro modo de vida.

Todo empieza con el bautismo. Cuando somos bautizados nos transformamos en “Jesús” para aquellos que nos rodean. En nuestro bautismo nuestros padres hicieron en nuestro nombre una promesa importante. Esta promesa es seguir los pasos de Cristo con toda nuestra fuerza. Después en la confirmación nos insertamos más en la Iglesia y recibimos la fuerza del Espíritu Santo para el envío a la misión. Esta misión es pensar como Jesús piensa, mirar como Él mira, escuchar como Él escucha, decir la verdad como Él lo hizo, actuar como Él actuó y tener un corazón como el suyo.
2. La espiritualidad de Justicia y Paz es modelada según el ejemplo de Jesús y se enraíza en las Escrituras y en la Doctrina social de la Iglesia.

El apostolado de justicia y paz como modo de vida tiene como ejemplo la vida de Jesús y se fundamenta en las Escrituras y en la Doctrina Social de la Iglesia. No se basa en primer lugar en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 de las Naciones Unidas, ni en la Carta de Derechos de la Constitución Nacional de nuestro país, ni tampoco en una Comisión nacional de Derechos Humanos, sino en el ejemplo del propio Jesús. Las Escrituras y la Doctrina Social de la Iglesia nos enseñan cómo trabajar por la justicia y la paz cada día de nuestra vida.

El primer libro de la Biblia, el Libro del Génesis, nos dice por qué debemos trabajar siempre por la justicia y la paz. En el Génesis se nos recuerda que hemos sido “creados a imagen y semejanza de Dios” (Gn. 1,27). Esto significa que todo aquel que hace daño o maltrata a otro ser humano peca contra Dios. Cada persona es creada a imagen de Dios, de modo que cuando una persona tiene su dignidad humana disminuida o destruida o es maltratada, es Dios el ofendido. Por tanto debemos tratar a cada persona como trataríamos a Dios y asegurar que todas sean tratadas con justicia. Desde el libro del Génesis en adelante las Escrituras están llenas de enseñanzas sobre respetar como algo sagrado esta imagen de Dios en nosotros y en cada persona respetando la dignidad de cada uno. Este es el apostolado de JPIC. El mismo Jesús nos recuerda que todo lo que hagamos al más pequeño de nuestros hermanos y hermanas, se lo hacemos a Él (Mt. 25, 31-46).
 

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