
Espiritualidad de JUPICDimensiones Caracteristicas La espiritualidad del apostolado de Justicia y Paz 1. Fe 2. Relaciones 3. Profecía 4. El Espíritu Santo Este modo de entender la espiritualidad de JPIC contiene cuatro pasos importantes: 1. Es un modo de vida. Cuando empezamos a entender cada uno de estos pasos, empezamos a comprender la espiritualidad de JPIC. Veamos cada uno de ellos detalladamente. Si creemos en Dios y en Jesús, en el Espíritu Santo, y queremos vivir nuestra fe en Dios, trabajar por la justicia y la paz será parte de nuestra vida. El trabajo por la justicia y la paz no es opcional si queremos vivir nuestra fe, es sencillamente parte de nuestro modo de vida. Todo empieza con el bautismo. Cuando somos bautizados nos transformamos en “Jesús” para aquellos que nos rodean. En nuestro bautismo nuestros padres hicieron en nuestro nombre una promesa importante. Esta promesa es seguir los pasos de Cristo con toda nuestra fuerza. Después en la confirmación nos insertamos más en la Iglesia y recibimos la fuerza del Espíritu Santo para el envío a la misión. Esta misión es pensar como Jesús piensa, mirar como Él mira, escuchar como Él escucha, decir la verdad como Él lo hizo, actuar como Él actuó y tener un corazón como el suyo. El apostolado de justicia y paz como modo de vida tiene como ejemplo la vida de Jesús y se fundamenta en las Escrituras y en la Doctrina Social de la Iglesia. No se basa en primer lugar en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 de las Naciones Unidas, ni en la Carta de Derechos de la Constitución Nacional de nuestro país, ni tampoco en una Comisión nacional de Derechos Humanos, sino en el ejemplo del propio Jesús. Las Escrituras y la Doctrina Social de la Iglesia nos enseñan cómo trabajar por la justicia y la paz cada día de nuestra vida. El primer libro de la Biblia, el Libro del Génesis, nos dice por qué debemos trabajar siempre por la justicia y la paz. En el Génesis se nos recuerda que hemos sido “creados a imagen y semejanza de Dios” (Gn. 1,27). Esto significa que todo aquel que hace daño o maltrata a otro ser humano peca contra Dios. Cada persona es creada a imagen de Dios, de modo que cuando una persona tiene su dignidad humana disminuida o destruida o es maltratada, es Dios el ofendido. Por tanto debemos tratar a cada persona como trataríamos a Dios y asegurar que todas sean tratadas con justicia. Desde el libro del Génesis en adelante las Escrituras están llenas de enseñanzas sobre respetar como algo sagrado esta imagen de Dios en nosotros y en cada persona respetando la dignidad de cada uno. Este es el apostolado de JPIC. El mismo Jesús nos recuerda que todo lo que hagamos al más pequeño de nuestros hermanos y hermanas, se lo hacemos a Él (Mt. 25, 31-46). |
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