En la capilla San Francisco Javier, familiares, amigos y la comunidad parroquial Espíritu Santo de San Joaquín dieron hoy el último adiós al diácono permanente Guillermo Miguel Soto Mancilla, quien falleció el martes 30 de julio a los 65 años de edad.
 
Con una Eucaristía presidida por el Vicario de la Zona Sur del Arzobispado de Santiago, Pbro. Rafael Hernández, y concelebrada por sacerdotes de la Congregación del Verbo Divino, los presentes agradecieron la vida y rogaron por su eterno descanso.
En la ceremonia también participaron sus hermanos diáconos y una delegación de la Parroquia San José Obrero de Rancagua.
 
Testimonios
 
El padre Rafael Hernández reconoció el noble servicio del fallecido diácono a la Iglesia y,  en particular,  a una porción del Pueblo de Dios que peregrina en Santiago. “Nuestro hermano Miguel colaboró activamente en la Parroquia Espíritu Santo de San Joaquín con mucha disposición para ayudar en la tarea que desempeña la Congregación del Verbo Divino”, precisó.
Por su parte, durante la homilía, el P. Armando Schnydrig SVD, párroco de Espíritu Santo, dijo que “Miguel dio su vida por los demás”.  “Hoy escuchamos el Evangelio de las Bienaventuranzas donde el Señor nos dice: ‘Felices ustedes cuando buscan la paz, la justicia, la vida digna, no solo de sí mismo sino de los demás y si eso significa ser acusado, perseguido y criticado, felices ustedes’”, destacó.
 
Intensa vocación
 
Manuel Barrera, uno de los tres diáconos de la Parroquia Espíritu Santo, tuvo palabras de gratitud para su hermano en el ministerio. “Miguel Soto fue un buen diácono, un buen amigo. Tengo recuerdos que van a perdurar en mi corazón, porque fue una muy buena persona. Trabajó en la Parroquia por alrededor de 57 años y siempre apoyó a los jóvenes”, señaló.
“Desde el diaconado estuvo al servicio de la comunidad, siempre tenía el espíritu de formación, de superación.  A nosotros nos inculcó que siempre debemos formarnos, quiso que los catequistas tuvieran cursos de formación actualizada”, acotó.
Rosa Morales, quien es una de las integrantes de la Comunidad Eclesial de Base María Madre de la Vida,  recordó y agradeció la participación del referente pastoral en el movimiento Legión de María. “Allá por el año 1967 se integró a la Legión cuando éramos pocos y la mayoría mujeres. La presencia de don Miguel sirvió mucho para motivar a las demás personas y al crecimiento del movimiento”, expresó.
Tras la acción de gracias, el cuerpo del diácono Guillermo Soto fue trasladado hasta el cementerio Parque del Recuerdo para su sepultura.
Servicio 

Guillermo Soto recibió la ordenación diaconal de manos del entonces obispo auxiliar de Santiago, monseñor Pedro Ossandón, el 4 de octubre de 2014 en la Parroquia San Juan Bosco de La Cisterna. Desde esa fecha siguió contribuyendo enérgicamente en el quehacer pastoral de su comunidad parroquial.
Tuvo cuatro hijos y enviudó el 2017.  Sus cercanos recordaron que a pesar del dolor por la muerte de su esposa perseveró en la fe y fortaleció su servicio apostólico.
El año 2018 solicitó al Provincial de la Congregación del Verbo Divino, P. Graziano Beltrami SVD,  integrarse a una de las comunidades de la orden para apoyar desde su ministerio y  en marzo de este año recibió como destino la Parroquia San José Obrero de Rancagua  donde permaneció hasta su muerte.

 

 
 
Compártelo: