El verbita Andrés Jones Maqueda viajó hoy a África para vivir la experiencia cultural Overseas Training Program (OTP), una de las etapas fundamentales en el proceso de formación de todo misionero del Verbo Divino.

Su destino es Botsuana,  país situado al sur del continente africano, donde permanecerá por dos años con el propósito de introducirse en la realidad local y desde esa posición apoyar las iniciativas pastorales de la Congregación.

Expectativas

Antes de embarcarse, Andrés, transmitió los sentimientos que rodearon las vísperas del viaje y sus expectativas frente a esta aventura misionera.  “Estoy muy esperanzado y dejo todo en las manos de Dios para que sea una bonita experiencia. Voy con la apertura suficiente para aprender y servir”, indicó.

Servicio

Para el joven misionero el objetivo principal del éxodo a tierras africanas es la vocación de servicio y para eso –dijo- es necesario tener “los ojos atentos para mirar, los oídos dispuestos a escuchar y los brazos abiertos para acoger a quien lo necesite”.

Como todo verbita, Andrés, lleva en su interior uno de los lemas característicos de la Congregación: “Un solo corazón, muchos rostros”.  Esa expresión es para él un faro que ha orientado la relación con los demás.  “En nuestra experiencia de vida misionera  vamos conociendo muchos rostros, pero hay una cosa que nos une: Dios y en su corazón estamos todos”, comentó.

Y sobre la experiencia aseguró que “voy a conocer a tantas personas con las que ya me siento identificado.  Cuando yo les hable o ellos me hablen a mí no vamos a ser extraños, porque el Verbo ya ha estado presente en ellos y está presente en mí”.

Historia

Andrés Jones tiene 30 años y es oriundo de Ycuamandyyu, Paraguay.  Ingresó al Postulantado de la Congregación el 2007, etapa en que cursó la filosofía.  Posteriormente fue admitido en el Noviciado de su Provincia donde formuló los primeros votos religiosos.

Llegó a Chile el 2015 para realizar el Juniorado y en este ciclo de formación efectuó estudios teológicos en la Pontificia Universidad Católica de Chile.  El año pasado obtuvo el título de bachiller en Teología y se graduó como Licenciado en Teología.

El joven profeso reconoce que optó por abrazar la vida religiosa gracias al testimonio familiar y comunitario. “Mi vocación es también vocación de mi familia y de mi contexto, porque provengo de una  familia muy religiosa, comprometida con la misión de la Iglesia y  en la educación cristiana de los hijos”, expresó.

“Todos los domingos participábamos en la celebración  de la Palabra y ahí empezó mi vocación, porque se pedía más presencia de jóvenes que se atrevieran y entregaran su vida a la vida religiosa consagrada.  En algún momento dije ‘yo quiero, yo puedo’”.

Gratitud

Con este viaje, Andrés, completó seis años de vínculo con la Provincia chilena de los Misioneros del Verbo Divino y sus impresiones son de satisfacciones y agradecimientos.  “Fueron años muy provechosos, con altibajos como le sucede a cualquier persona, pero aprendí mucho en Chile.  Agradezco todo el apoyo que me brindó la Provincia; a los cohermanos, porque fueron una familia para mí”, manifestó.

Además reconoció el cariño y respaldo recibido no sólo del ámbito eclesial: “Entablé muchas amistades en Chile, con laicos, las comunidades y otras personas que me acompañaron.  En el último tiempo también me marcó la llegada de los migrantes a Chile y en ese sentido también colaboré para que ellos pudieron sentirse acogidos”, señaló.

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