Hoy, al filo de las 5:55 am, en las vísperas de Navidad, nos ha dejado nuestro hermano Helmut Rieger. Después de una batalla contra el cáncer, el Padre Helmut fue llamado a la gloria de los justos en el reino de Dios. Nuestro provincial, el Padre Graziano nos comparte las siguientes lineas sobre nuestro ahora recordado P. Helmut:

HELMUT RIEGER TEUBER (1934 – 2017)

 Nacido el 7 de marzo de 1934 en Alte Walde, Opole, actual Polonia, el P. Helmut  Rieger no solamente  vivió y sufrió la Segunda Guerra mundial como pequeño adolescente, sino que también, al perder  su tierra natal, tuvo que vivir como desplazado. 

Lo encontramos con 13 años en nuestro colegio de St. Xavier (Bad Driburg –Westfalia, Alemania), y más tarde en nuestro seminario de St. Agustin, cerca de Bonn, donde  el 8 de diciembre de 1963 fue ordenado sacerdote. 

Después del viaje a Chile y estudio del idioma, lo vemos en su primer destino como vicario cooperador en la parroquia “Espíritu Santo” de Santiago, entre los años 1965-1970. 

No exento de crisis personales,  vivió los siguientes 5 años en Brasil, volviendo a Chile en 1975 y poniéndose al servicio de la parroquia “S. José Obrero” de Rancagua hasta el 1980, a la escuela del P. Manuel Bahl; el año siguiente asume como párroco de  la gran parroquia de “San Vicente de Paul”, en La Florida , dándose  a conocer por  todo su espíritu emprendedor y de grandes proyecciones para la provincia chilena, lo que le vale ser nombrado Superior provincial en los años 1987-1992. 

Sigue en diferentes cargos y servicios tanto como Rector del Seminario de La Florida como, por muchos años, Presidente de los “Hogares de Menores Verbo Divino” e  “Instituto vocacional El Carmen”, servicios parroquiales, etc. 

Lo que siempre lo caracterizó fue su buen humor, “chispa”, “tallas”, hasta los último momentos: “Venimos a verte, Helmut..” – “Ya me vieron, con eso está bien..”; de gran sensibilidad por los aspectos sociales, que conoció en forma directa en las parroquias e instituciones sociales de las cuales formó parte, vivió en forma sencilla, sobria, con relaciones humanas cercanas, directas, sin complicaciones. El P. Bruno Romahn me asegura que estaba “loco” por el kuchen de amapolas.

GRACIAS, P. Helmut, por tu buen testimonio y  el grato recuerdo que nos dejas. 

 

 

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